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Neal Morse, el Dios del progresivo sinfónico (II)
Por fin han acabado los exámenes. He aprobado todo lo que hice. Buenas noticias. Ahora podemos seguir taladrando cerebros y minando morales en este blog, eso me gusta
Voy a seguir con el análisis de la discografía de Neal Morse. En esta segunda parte voy a analizar tan sólo 1 disco. En este caso, el siguiente de la cronología de Neal. Y ese es “?”, o más comúnmente conocido, “Question Mark”.
Puedo decir sin vacilar, que este disco es mi favorito de Neal Morse (bueno, la verdad es que es muy difícil decidirse), y que contiene, en mi opinión, la mejor composición de Neal hasta la fecha. Todo en Question Mark es perfecto. Es la perfección hecha música. Medida hasta la saciedad, pensada y repensada. Un disco sinfónico y conceptual de lo mejorcito de la historia.
Estaréis pensando que soy un exagerado. Probablemente así sea. Pero aquellos que lo hayan escuchado tan a fondo como yo lo he hecho, y lo hayan entendido y sentido tanto como yo, lo sabrán. Y ahora voy a defender mi tesis. Pues, ¡allá vamos!
Question Mark es el disco más corto de la carrera de Morse. En total 56:30 minutos, comparando con los 79 de “One” y las 2h de Testimony, la verdad es que es de destacar. Pero en cambio, ganamos en calidad en muchos sentidos (y ya era difícil). Por un lado, las composiciones son magistrales, están muy definidas. Y la conceptualidad de la obra es una maravilla. Todo encaja a la perfección. Se nota que este disco en realidad es una obra sóla, posteriormente cortada en partes, para hacer comercial. Se lo perdonamos por ser Morse
El primer tema, The Temple of the Living God, supone un preludio para la obra. Overtura que se llama en música clásica. En este tema se exponen el tema principal, tanto musical, como lírico, que luego será reutilizado y reinterpretado multitud de veces. Es de destacar que este disco está plagado de citas bíblicas. De hecho, en las letras se incluye la referencia al pasaje bíblico en cuestión, y que es curioso de investigar, para darle más profundidad a la obra.
Ni que decir tiene que el tema lírico, El templo del Dios viviente, es el motivo principal de la obra. Bien representado con un tema musical, que se irá ampliando posteriormente. Este primer tema empieza con bastante caña, con un trabajo de batería impresionante y unas vocales muy compenetradas con toda la banda, incluso con distorsión.
Hacia el final tenemos la presentación del tema Another World, que enlaza directamente con la pista número 2. Another World es un tema sencillo y corto, pero muy intenso. El ritmo no decae desde antes hasta ahora. Ahora el tema musical es más triste, y se van viendo esbozos de guitarra y más detallitos individualizadores. Sin duda The Temple of the Living God viene complementado con Another World. Podríamos decir que ambos forman la primera parte de un todo.
El tercer tema, The Outsider, que ya se inicia en el final de Another World, es un tema profundamente sentido. Acompaña perfectamente a las letras, y he aquí otro mérito importante del señor Morse. Sabe complementar perfectamente partes tristes y alegres de una manera asombrosa, así como jugar con una facilidad pasmosa con el sentimiento final que evoca el tema.
The Outsider es un tema intermedio, que sirve de enlaza entre las 2 primeras pistas y Sweet Elation, tema más jovial y alegre, dónde vemos definitivamente una de las primeras partes instrumentales más trabajadas. El ritmo bien marcado de la batería sirve como base para un sólo bastante largo de teclado, conjuntado con parte de guitarras muy resultonas. A lo largo del tema se evoluciona en cuanto a expresividad musical. Va de más a menos, y lo sabe representar muy bien. A medida que cierra el tema, se vuelve más caótico, y en enlace con In The Fire es simplemente perfecto.
In The Fire, es un tema más clásico. Y digo más clásico, porque se sale un poco de la tónica llevada hasta ahora. Supone el tema más experimental, dónde se exploran multitud de sonidos, sólos, arreglos, etc… a destacar el sólo de teclado de Jordan Rudess. Y bueno, ya sabemos como son los solos de Jordan Rudess, no hace falta explicar demasiado
La cuestión es que In The Fire supone un punto de inflexión en el disco. Y además es un tema que se aleja un poco de la corriente conceptual del disco. En definitiva, abre nuevos temas y deja los anteriores en el aire. Eso en realidad es bueno, no se si me explico.
Solid as the Sun es otro tema parecido a In the Fire. En verdad, podríamos decir que estos 2 temas en realidad son uno. Pero Solid in the Sun es más tranquilo y más definido, aunque no se libra de unos sólos de Saxofón, de bajo, de guitarra, impresionantes. De hecho al final del tema se hace referencia a In The Fire claramente. Poned bien el oido porque son 2 temas difíciles.
El final de este tema enlaza directamente con The Glory of the Lord, un tema altamente cristiano, pero que encaja perfectamente con todo lo que estamos oyendo. En él, un poderoso coro recita versos relacionados con la temática bíblica. Lo que más me gusta de este tema es lo bien que enlaza con Outside Looking In, una preciosa balada que pasamos a analizar ahora.
Outside Looking In. Quédate bien con este nombre porque es uno de los mejores temas del disco (pero no el mejor, ya llegaremos, tranquilo!). Entre las muchas habilidades de Neal Morse, destaca sin duda la capacidad de este hombre para componer baladas. Prácticamente ha compuesto baladas en todos sus discos. Y puedo decir con seguridad, que esta es la mejor de todas. Con un tema lírico precioso y muy evocador, construye un tema perfectamente organizado, muy sentimental. Con unos solos de guitarra muy melancólicos y unos coros espectaculares. Sobre todo hacia el final de la balada, dónde todo se junta de forma magistral, la música, los coros, los overtracks de voces, las letras… una maravilla. Y las letras son merecedoras de una buena lectura e interpretación, aunque no es tarea de este post (o quizá si…).
Esta balada enlaza directamente con 12, un tema altamente emocional, que recupera el tema lírico expuesto en los primeros temas del disco. Y hace una reexposición magistral de varios temas musicales, escuchados en The Temple of the Living God, Another World, In the Fire o Solid as the Sun. Digamos que es un resumen de todo lo que ha pasado hasta hora, tanto lírico (los 2 primeros minutos), tanto musical (el resto del tema).
El sólo de guitarra de este tema es espectacular, con unas distorsiones perfectamente medidas y una compenetración con la banda alucinante. En este tema todos son uno, solos de guitarra, teclado y demás, se van siguiendo y complementando de forma magistral. Otra delicia (y van…)
El siguiente tema, Entrance, sin duda es un tema optimista, que recupera los temas mas alegres del disco, y los compenetre perfectamente con un nuevo tema, de corte triste. Además, hacia la mitad hace un reprise de Sweet Elation bastante notable, por la calidad que tiene a la hora de enlazar partes musicales con aparente facilidad. A partir de este reprise, todos es un ir a más. El tema evoluciona de una forma brutal. Sobre todo la parte vocal. Neal Morse se arma con todo su valor y grita a los 4 vientos su tema principal, de una forma absolutamente impresionante y emotiva. Me recuerda bastante a los gritos finales de The Creation, del que ya he hablado aquí.
Inside His Presence, es una balada de corte más personal, con voces muy melódicas, acompañadas de una suave y sencilla parte de piano. A partir de la mitad del tema, la balada va a más. Se añaden más sintetizadores, cuerdas, batería y más voces. Y no es para menos, porque esto introduce el mejor solo de guitarra compuesto por Neal Morse.
The Temple of the Living God is you. Esta es la frase que da sentido al disco. La gran Interrogación. El todo y la nada. Y para celebrarlo, una melodía de fiesta y alegría. Y con un sólo de guitarra dual simplemente impresionante.
Recomiendo encarecidamente seguir por separado las 2 líneas de guitarra, porque lo merece y mucho. La melodía es preciosa, provoca un sinfín de emociones. Este solo es enormemente emotivo; merece la pena dejarse llevar por él, como resumen sin palabras todo el sentimiento creado por esta obra magna, de principio a fin.
Pero ¡ay!… The Temple of the Living God… el último tema. Para mi, la mejor composición hecha nunca por Neal Morse, incluidas composiciones anteriores a su carrera en solitario. Este tema está a otro nivel. Si el disco es bueno, es tema tema está muy por encima. Musicalmente es una maravilla. El tema va modulando sin parar, pero sin perder su esencia en ningún momento. Y mientras tanto las 2 guitarras siguen con lo suyo, y perfectamente compenetradas con el entramado. En serio, este tema hay que oírlo y oírlo. Es muy difícil explicarlo con palabras. Es el tema que más sentimiento lleva impreso encima. Hay que sentirlo.
El disco cierra con nuestro ya acostumbrado tema lírico, y presenta las conclusiones. Sí, este tema es una conclusión, pues resume perfectamente lo que se buscaba, tanto filosóficamente como musicalmente. Acaba con un acorde de piano fastuoso, broche final a un disco muy superior, elevado como él solo, y no apto para oídos no sensibles. Déjense emocionar por la magia de Neal Morse; merece la pena.
And then after all, with our backs against the wall
We seek the temple of the living GodAnd now that it’s done the heart of every one (2 Cor 6:16)
Can be the temple of the living GodCan be the temple of the living God (Rev 21:3)
PD: Por cierto, soy tan friki que me he ido buscando las citas en la Biblia para entender mejor el disco. Sinceramente, se siente mucho más por dentro cuando sabes exactamente qué quería expresar. Algún día me pondré a hablar de ello…
Si tenéis curiosidad por los pasajes bíblicos, aquí tenéis una web con las letras y su citas correspondientes en la Biblia.

Este concierto fue compuesto en 1913, y bueno, fue un bombazo en su época por lo excéntrico y complejo que es. Es como la música clásica progresiva en la época, para entendernos. Si queréis más información
Segundo libro que leo de este señor, y puedo decir que me está gustando bastante. El primero fué Buddhismo Zen y psicoanálisis (junto con Erich Fromm), y me gustó bastante su exposición del Buddhismo Zen y su relación con el pensamiento humano y las diferencias entre la cultura occidental y oriental. En este libro habla sobre las generalidades del Zen en la vida diaria, y como vivir concorde a esta filosofía. Es un libro complicado, que utiliza mucho lenguaje retórico, aunque también hace uso de diversas analogías que suelen ser muy útiles. Me gusta también el empleo de aforismos clásicos orientales, y las explicaciones que da. Lo único malo es la traducción, no me acaba de convencer. Y la edición no es muy buena, ausente de comentarios.
Este librillo podría calificarse más como ensayo, porque no es demasiado largo. Es un resumen muy bueno de la historia de Japón durante el siglo XX, es decir, desde el final de la era Meiji hasta los eventos que desencadenaron el final de la guerra y la caída del Emperador Hirohito. Este libro me encanta porque está escrito por un Español, es decir, no es una traducción; por lo tanto está mejor redactado, explica muy bien los eventos ocurridos y lo estructura todo de manera que quede bien organizado y claro. Además, es bastante barato, pues pertenece a una colección de “Cuadernos de Historia”, y por separado el precio baja bastante. Recomendado a aquellos a los que le atraiga la historia de Japón, o la historia en general.
Me reservo lo mejor para el final… la verdad es que este libro me tiene abrumado de lo bueno que es. Puedo decir con seguridad que es el mejor libro que he leído en mi vida, y eso que aun no lo he acabado. No obstante, es extremadamente complejo. No suele leer más de 2 capítulos (que suelen ser de 2 páginas), seguidos, porque este es el tipo de libros que hay que leerse las notas y reflexionar sobre lo que dice. He de decir que hacía tiempo lo había intentado leer, pero no pude porque no entendía nada. Tras leerme La Gaya Ciencia y Más allá del bien y del mal (libros que comentaré en su momento), me puse con éste. Friedrich Nietzsche era un genio, y se nota en cada palabra que escribe. Recomendado a todos aquellos a los que les apasione la filosofía y el esoterismo en general. Añadir, además, que la traducción de Andrés Sánchez Pascual es la mejor que hay de las obras de Nietzsche, y que si os la compráis, mirad bien el traductor, porque es más importante de lo que parece.
Todos conocemos su polémica conversión al cristianismo. Yo sólo digo una cosa, si Dios da este tipo de inspiración, me convierto al cristianismo ya. Neal Morse tiene un total de 5 trabajos en solitario, acompañado siempre por Randy George en el bajo y Mike Portnoy en la batería y percusión. Y como no, se rodea de colaboraciones estelares, como pueden ser Jordan Rudess y Paul Gilbert.





