Dec 3 09
01:03

¿La vida es tragedia?

escrito por Alberto el 03 de December, 2009 (01:03)

Es el algo que me pregunto a mí mismo mucho últimamente. La vida es tragedia. Esta es la conclusión a la que llegarían la mayoría de filósofos nihilistas, guardando las distancias. Esto no es nuevo, pero me gustaría reflexionar un poco sobre ello.

Mírenoslo de este modo. Los seres humanos somos animales. Producto de una evolución a través de miles de años, y hemos llegado a ser los seres más inteligentes que por ahora hayamos observado. Nacemos y morimos habiendo cumplido nuestras funciones vitales; nos vanagloriamos de nuestra técnica, de nuestros logros, pero todo ello no es más que un método para hacer más llevadera la vida, que al final se reduce a un objetivo: el de mantener viva la especie en sí.

Visto desde este punto de vista se nos presenta una verdadera tragedia. En realidad el ser humano no es transcendente; simplemente vive y muere, como otros muchos millones. Su paso en este Universo es banal, vacuo. Su propia existencia se reduce a vivir y morir, sin ningún tipo de consuelo para este pensar. Vagamos por el mundo en busca de respuestas, pero, ¿y si en realidad la vida no tiene sentido?

No hay consuelo en el propio hecho de la consciencia. No existe Dios. La muerte es el vacío absoluto.

Y sin embargo, muchas veces, el ser humano siente que en realidad su alma, o su espíritu puede transcender. A lo largo de las edades del ser humano, su búsqueda, su anhelo por ese consuelo ha ido siempre a la par de sus actividades más mundanas. Podemos teorizar sobre el Universo, matematizar la realidad. Pero en el fondo, el ser humano necesita consolarse con la idea de que, una vez muerto el cuerpo, su Yo interior se elevará.

Sinceramente, creo que la ciencia podrá explicar y formalizar la naturaleza hasta niveles insospechados… pero siempre habrá un punto en que se detenga, y tendrá que admitir tarde o temprano, que hay cosas que no son cuantificables, que no se pueden medir, y ahí precisamente radica el misterio de la vida. No se puede comprender. Es algo tan grande que escapa a nuestra comprensión del Universo.

Tendremos que morir para descubrir más sobre estas cosas, pero hasta entonces creo que merece la pena cultivar tu alma en estos aspectos, pues sólo así se puede encontrar un equilibrio correcto entre lo mundano y lo esotérico. No lo olvidemos, el ser humano necesita transcendencia; la vida sería muy difícil sin este consuelo.

archivado en Pensamientos, Reflexiones

1 comentario
  1. Si el sentido de la vida es la continuación de la especie, es un sin sentido en general, ya que damos cuerda a un circulo que no acaba nunca, y digo circulo, porque no variara jamás su trayectoria. La humanidad crecerá, pero seguirá siendo lo mismo. Ciudades con personas que nacerán, crecerán y morirán para dar paso a otras que tomarán el mismo proceso. Nunca habrá una meta ni un destino para la humanidad.

    Por eso repito lo que siempre digo una y otra vez. La vida tiene el sentido que tu le des. Aquel que viva para el deporte, mirará hacia atrás y podrá dejarse ir a gusto si ha llegado allí donde ha querido. Alguien que viva para la música, aceptará lo que toca si en su vida la música le ha llevado donde haya querido. Y como si el objetivo de alguien era follarse a un millar de mujeres en su vida. Todo cobra el sentido que nosotros le damos.

    Si pasas día tras día: mañana haré esto, bueno la semana que viene, bueno cuando tenga tiempo. Entonces caerás en la circulación de la sociedad, y vivirás para seguir el circuito sin mas, por lo que tienes que esforzarte para hacer aquello que valoras de verdad, para darle un mínimo sentido al circulo.

    Y estoy completamente de acuerdo contigo respecto a la inmensidad del universo en contraposición a la limitada capacidad de la mente humana que es imposible de concebir tal amplitud, no entendemos nada de lo que nos rodea, nosotros le hemos puesto nombre a todo, hemos establecido unos procesos y unas leyes, que creemos universales, solo para crear una seguridad bajo nuestros pies y seguir creyéndonos los hijos de la polla roja.
    Pero, quien coño les dice que al otro lado de ninguna parte hay seres que se sustentan en el azufre, o donde las leyes del tiempo no transcurre igual, donde no hay arriba y abajo, ni profundidad, ni algo que llamar suelo, ni siquiera la existencia tal como la concebimos ahora.

    Reitero, Lovecraft era un profeta. FTW.

Dejar un comentario

Nota: se permite XHTML. Tu correo electrónico en ningún caso será hecho público.

Suscribirse a estos comentarios por RSS